Segundo capitulo de la segunda parte.

 La conquista

En este capítulo nos hara conmovernos, Zezé nos vuelve a sumergir en la complejidad de su mundo, donde la imaginación, el dolor, la rebeldía y la ternura se entrelazan. Zezé en este capitulo evita hasta más no poder al portugues, ya que se siente intimidado por el, aca refleja eso que hace la sociedad, aveces opaca a las personas, no las deja brillar.  Sin embargo, el capítulo pronto da un giro radical. Él hace una travesura, en la cual termina erido, pero prefiere esconderse por miedo de que le peguen y castiguen ya que el ve el hogar como el peor lugar, no donde el debería sentirse  amada, cuidado, si no uno cruel donde equivocarse esta mal y es castigado. Aca se demuestra que no solo era agredido fisifacemnte si no también emocionalmente, solamente tenía a Gloria su hermana para ayudarlo, cuidarlo y siempre defenderlo. Además el le pregunta a la hermana porque nadie lo quiere y porque siempre le tienen que andar  pegando, parece  que el hace cosas porque los demás le han echo creer que es malo. 



El Portugués: del enemigo al protector

Después de Zezé querer matar al portugues, este le muestra su lado amable, queriendolo ayudar como un amigo, esto simboliza que aun la sociedad  no esta perdida, aún existe la sensibilidada, que se puede seguir siendo una sociedad humanista. Y desde aquí comienza la historia más bonita de Zezé con el portugues. Ya que es el primer adulto que no le quiere pegar, que más bien le demostra afecto y se interesa por él, fue algo muy extraño para el niño tener un acompañante mientras si sentiera vulnerable, jamás se imaginaria que existeira una perosona buena que lo mira sin juzgarlo, que lo toca sin golpearlo, que le habla sin gritarle.



El valor simbólico del automóvil y la ternura inesperada

El coche del Portugués, que antes representaba humillación y superioridad, se convierte ahora en el vehículo literal y metafórico del cuidado. El acto de llevarlo a la farmacia, sostenerlo, curarlo, comprarle dulces, todo esto está cargado de una nueva lectura: Zezé está siendo amado sin tener que ganarse ese amor a través del sufrimiento o la obediencia. El automóvil deja de ser un instrumento de poder y se vuelve símbolo de acogida.

Además, la escena en la farmacia es otro momento clave. El lector siente el miedo de Zezé, su temor a ser descubierto, su lucha interna entre la vergüenza y la necesidad. Pero el Portugués lo sostiene, le limpia el sudor, le enjuaga la sangre. En ese contacto físico y emocional, la herida se convierte en vínculo. El acto de curar deja de ser clínico y se transforma en íntimo. Es casi un ritual de reconciliación entre el niño y el mundo adulto.



La revelación final: el amor nace donde menos lo esperas

La frase que cierra el capítulo es una de las más conmovedoras:

“El Portugués se había trasformado ahora en la persona que yo más quería en el mundo.”

Este reconocimiento no es casual ni efímero. En una vida marcada por el castigo, la pobreza y la necesidad de afecto, el cariño más genuino no llegó de su padre, ni de sus maestros, ni de sus vecinos, sino de aquel a quien había odiado con más fuerza. Y en esta paradoja se encuentra la belleza de este capítulo: el amor más puro puede nacer del lugar más inesperado, cuando alguien se atreve a romper la barrera del juicio y extiende la mano para sostener a un niño roto.

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